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miércoles, 19 de octubre de 2011

Amnistía Internacional emprende campaña sobre la Ley de Consulta


CAMPAÑA CONSULTA PREVIA EN PERU POR AMNISTIA INTERNACIONAL

Conacami 19/10/11.- Amnistía Internacional emprendió una campaña para exigir al gobierno peruano de Ollanta Humala para que haga suyo la implementación del derecho a la consulta a los pueblos indígenas sancionada en la reciente Ley N° 29785.

Para dicho objetivo convoca a los ciudadanos y ciudadanas del mundo a sumarse mediante firmas y adhesiones en su portal, y que pude ser suscrito de manera individual o colectiva por parte de las organizaciones indígenas y pro indígenas del mundo.

Para amnistía Internacional tanto en “Perú y en toda América, los conflictos sociales agravados por el hecho de que se hace caso omiso a los derechos de los pueblos indígenas y por el rechazo a sus aportaciones han tenido como resultado numerosas violaciones de derechos humanos que podrían haberse evitado”.

Se espera que “que esta ley abra las puertas hacia un camino de buena fe y diálogo intercultural, e instamos a otros países de la zona a que sigan este gran ejemplo” señala la organización de derechos humanos.

Por favor, agrega tu nombre al petitorio virtual ingresando a la pagina web de Amnistía Internacional o rellene el siguiente formulario:


Actúa
Rellena tus datos para que nosotros nos encarguemos de enviar un mensaje por ti ( leer ) al Presidente de la República Ollanta Humala Tasso que contendrá tu nombre, apellidos y correo electrónico.

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Por favor, súmense a esta campaña y circulen este correo entre sus contactos, gracias!
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Mariano Machain
Encargado de campañas
Derechos económicos, sociales y culturalesen América

Amnistía Internacional
1 Easton Street
London WC1X 0DW
United Kingdom

E-mail: desc.america@amnesty.org
Tel: +44 (0)20 7413 5690 - Fax: +44 (0)20 7956 1157
Web: http://www.amnesty.org/es

martes, 18 de octubre de 2011

Miles de personas marcharon en contra de la megaminería


Más de cinco mil personas hicieron parte de la ‘Segunda Marcha Carnaval: Sí a la vida, no a la megaminería’.

Con representaciones teatrales, pancartas, arengas y un sinnúmero de expresiones, los tolimenses marcharon ayer por la vida y en contra de la megaminería.

Más de cinco mil personas recorrieron la carrera Quinta, hasta la Plaza de Bolívar, en la ‘Segunda Marcha Carnaval: Sí a la vida, no a la megaminería’.

“Estamos marchando en contra de la megaminería y a favor del agua y la vida. Principalmente una marcha es un punto de opinión de la gente”, manifestó Fabián Prada, uno de los coordinadores del Comité Ambiental en Defensa de la Vida.

Y sostuvo que la idea “es mostrarle a Colombia entera que en Ibagué y el Tolima hay un gran número de personas que estamos en contra de la explotación minera a cielo abierto y protegiendo las fuentes hídricas que se verán afectadas. El hecho de cambiar una tradición agrícola por una minera es algo ilógico; deberíamos de apostarle más al cuidado de nuestra biodiversidad y no destruirla”.

En la movilización participaron campesinos de Cajamarca y Espinal, así como tolimenses provenientes de diferentes municipios de la ‘Tierra Firme’ e indígenas de Ortega.

“Hemos decidido privilegiar el agua y la vida por encima de cualquier ambición económica y material con que nos pretenden deslumbrar, en cabeza de la transnacional Anglogold Ashanti, con sus promotores enquistados en los gremios económicos y en la mayoría de los noticieros radiales, quienes nos quieren imponer sí o sí, la megaminería de oro a cielo abierto con lixiviación de cianuro o minería de voladura y desaparición de montañas”, expresó el Comité Ambiental en Defensa de la Vida.

Durante el recorrido fueron recolectadas firmas con el interrogante: ¿Está usted de acuerdo con la exploración y explotación minera de La Colosa en Cajamarca y en el Cañón del Combeima?, esto con el fin de promover actividades de protección al medio ambiente y frenar la explotación de La Colosa.

El acompañamiento de las mascotas
Algunos manifestantes acudieron a la Marcha Carnaval con sus mascotas, es el caso de Atenea, una perra labrador que acompañó a Óscar Iván Cuéllar durante el multitudinario acto.

“El acompañamiento de las mascotas es para dar a entender que los animales también tienen derecho a marchar. De otro lado, la movilización es muy importante porque el oro no vale nada a diferencia del agua”, sostuvo Óscar Iván.

Teatro en la marcha
‘El principio del fin’, fue la obra teatral que algunos manifestantes representaron durante el recorrido que se efectuó por la carrera Quinta en la Marcha Carnaval.

“Llevamos unos personajes de una obra que se llama ‘El principio del fin’, que plantea la problemática de un futuro sin agua, alimentos y animales, donde lo único que queda para comer son los mismos seres humanos. Estos personajes tienen todo el oro del mundo, pero no hay agua; para qué el oro si no hay agua”, expresó Wilson Hernández, profesor de Teatro del Sena.

Y agregó: “No sé por qué a los seres humanos se les metió en la cabeza que el oro debe tener algún valor, cuando realmente lo único que debe tener valor en este mundo son los alimentos y el agua.

“Sin alimento y sin agua, ¿qué somos?. Podemos tener todo el oro y los diamantes del planeta, pero sin agua no hay comida y sin los dos no hay vida”.

En defensa de la madre tierra
Los Pijaos también acompañaron la movilización por la vida y en contra de la megaminería, adelantada por los ambientalistas del Tolima.

“Vamos a acompañar la marcha porque La Colosa nos podría dejar sin agua, algo que nos pertenece a los ciudadanos colombianos. Lo que están haciendo es contaminando el agua, sacando el oro y los minerales, por eso es un deber de nosotros cuidar a la madre tierra”, expresó Julio Villabón, perteneciente a la etnia Pijao Los Tunjos, de Ortega.

Indicó que “fuimos primero nosotros los indígenas que estuvimos en la zona y personas externas vienen a sacar los tesoros de Colombia, a dejarnos en la ruina y a meternos en un grave problema, porque el funcionamiento de esa mina puede acabar con Ibagué.

“La madre tierra nos está reclamando, porque la tierra cobra lo que es de ella. Vamos a luchar hasta el fin. Es nuestro deber y tenemos que cuidar el medio ambiente”.

jueves, 29 de septiembre de 2011

COICA rechaza masacre de indígenas en el TIPNIS

Conacami 28/9/11.- La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), hace un llamado internacional a una movilización continental en rechazo a la represión del gobierno de Evo Morales a los indígenas en el caso Tipnis.

Coica, rechaza la masacre a indígenas, mujeres y niños, cientos de dirigentes encarcelados y perseguidos, cuya única demanda es que no se construya en Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure” (TIPNIS) una carretera del IRSA.

Entre las acciones que deben emprenderse según Coica, es respaldar a la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia(CIDOB), para que cambie de ruta y pase por su costado, y no afecte la vida, el ambiente y la salud de los pueblos indígenas.

Asi mismo relizar diversas actividades en cada uno de los países a fin de buscar la solidaridad internacional a fin de sensibilizar al gobierno Boliviano en su capricho de legitimar un proyecto concebido para favorecer un grupo de empresarios colonos.

A continuación reproducimos la comunicación de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA):

RECHAZAMOS REPRESIÓN A LA MARCHA DE CIDOB
MOVILIZACIÓN MUNDIAL EN SOLIDARIDAD CON LA LUCHA INDÍGENA DEL TIPNIS


En estos días se han vivido momentos de tragedia para los pueblos indígenas del mundo. Un presidente indígena ordena la masacre de otros indígenas, de las tierras bajas y organizadas en CIDOB. Niños y mujeres golpeados, cientos de dirigentes perseguidos y encarcelados.

¿Hay algo tan importante en juego como para llegar a este extremo absurdo? ¿Vale tanto una carretera como para herir de muerte la esperanza de nuestros pueblos y destruir en un día la construcción de un estado verdaderamente plurinacional?

Rechazamos profundamente esta represión, la obsesión por imponer una carretera, los intereses mezquinos de empresarios brasileños dispuestos a atropellar todo por simples negocios, la ceguera de dirigentes que se comportan como “colonizadores”, irónicamente a nombre de una “descolonización”.

Respaldamos una vez más la lucha de CIDOB y la justeza de sus demandas para que esa carretera no atraviese el “Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure” (TIPNIS) sino que cambie de ruta y pase por su costado, y no afecte la vida, el ambiente y la salud de los pueblos genas.

Algo viable de hacer, un simple desvío, y salvamos la pervivencia de los pueblos indígenas y la naturaleza a la cual estamos unidos. El Buen Vivir no tiene nada que ver con la depredación y corrupción de los cocales ni con carreteras para fomentarlas.

Encima de la represión, ahora viene la burla de un supuesto “referendo” manipulado, donde los cocaleros que quieren invadir y colonizar las tierras bajas van a votar y hacer “ganar” a la carretera.

Denunciamos la violación del Convenio 169, de la Declaración de la ONU sobre derechos indígenas y de la Constitución boliviana, al imponer a sangre y fuego la destrucción del territorio y naturaleza indispensables para la pervivencia de los pueblos del TIPNIS.

Llamamos a las organizaciones indígenas del mundo a solidarizarse en forma activa y concreta con la Marcha Indígena de CIDOB. Está en juego la continuidad histórica de los pueblos indígenas y del proceso de efectiva descolonialidad de Bolivia. Si el gobierno lo abandona por el neo desarrollismo extractivista y los negociados con capitales brasileños, los pueblos indígenas retomarán el camino y una batalla central es sobre el TIPNIS.

No puede ni debe triunfar un gobierno que retrocede y traiciona los mandatos de un pueblo. Deben avanzar quienes siguen firmes y profundizando los cambios sociales para que el Buen Vivir de armonía entre sociedad, naturaleza y cultura, pase del discurso a la práctica.

Llamamos a nuestros hermanos del mundo a las siguientes acciones:

a) Cartas al gobierno boliviano, de respaldo a la plataforma de CIDOB y que se desvíe esa carretera.

b) Cartas al gobierno brasileño, para que deje de ser cómplice con este etnocidio, y que el banco (BNDES) y constructora (OAS) acepten desviar la carretera.

c) Plantones ante las embajadas de Bolivia en sus países, con las mismas demandas.

d) Hacer llegar a CIDOB la ayuda material necesaria para detener los abusos del poder estatal.

e) Organizar una Misión Indígena internacional hacia Bolivia, liderado por el Foro Permanente de la ONU, el Relator Especial para Minorías Étnicas de las Naciones Unidas de manera de apoyar en el terreno a que se atiendan las justas demandas de los pueblos indígenas movilizados.

f) Demandas internacionales (CERD, CIIDH, OIT, ONU) por los derechos colectivos de los pueblos indígenas en Bolivia.

“LA SALVACIÓN DEL PLANETA ESTÁ EN LA SABIDURÍA ANCESTRAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE LA AMAZONÍA”

¡El TIPNIS se defiende y no se vende!


Mayor información comunicarse con Sra. Eliana Rioja del Departamento de Comunicación de CIDOB, al número de celular 00591-72653034. Correos: com@coica.org.ec / cidob@cidob-bo.org

martes, 27 de septiembre de 2011

TIPNIS, el contradictorio camino del cambio. Justicia social y derechos colectivos, hacia una consulta previa

(Click sobre la imagen para ampliar)
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente en el sentido crítico de los individuos. 
Noam Chomsky

Y algo parecido ocurrió en Bolivia, donde algún estudioso llegó a la conclusión de que los Estados Unidos eran el único país donde no había golpes de estado porque allí no había embajada de los Estados Unidos.
Eduardo Galeano


La polémica crece en Bolivia. El día 15 de agosto, con aproximadamente 500 participantes, se inició en Trinidad, capital departamental del Beni, el oriente amazónico boliviano, una marcha en defensa del TIPNIS, el Territorio Indígena Parque Natural Isiboro-Secure. La marcha está encabezada por la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) y apoyada por numerosas ONGs ambientalistas, y su objetivo es reclamar al gobierno boliviano la no construcción de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, que en su trazado inicial atravesaría el territorio del TIPNIS.

Los datos

El TIPNIS es un área natural protegida situada geográficamente entre la provincias de Moxos en el departamento del Beni y la del Chapare en Cochabamba y declarado parque natural en 1965, además de ser territorio indígena. Cuenta con una extensión de 1.200.000 hectáreas, de las que un millón son Tierras Comunitarias de Origen (TCO) donde viven unas 64 comunidades indígenas de yurakares, trinitarios, mojeños y chimanes, aproximadamente unas 10 mil personas. Las otras doscientas mil hectáreas se encuentran ocupadas por unas 20 mil familias de campesinos colonizadores, que cultivan principalmente coca.

Por su parte, la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos tiene en su diseño inicial unos 306 kilómetros de recorrido entre los departamentos de Cochabamba y el Beni. Se calcula una inversión de aproximadamente 430 millones de dólares, de los cuales 332 millones serían otorgados en crédito por el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico e Social de Brasil (BNDES), es decir, por el gobierno brasileño. Los restantes serian cubiertos con recursos del Tesoro General de la Nación.

La carretera ha sido dividida en tres tramos. El tramo 1 que va desde Villa Tunari a Isinuta, de 47 kilómetros de longitud, el tramo 2 de Isinuta a Monte Grande, de 177 kilómetros y que atraviesa por el TIPNIS de sur a norte, y finalmente el tramo 3 de 82 kilómetros, que va de Monte Grande a San Ignacio de Moxos.

Carretera polémica

Los argumentos a favor o en contra de la construcción de la carretera se suceden. El ex Presidente de la subcentral del TIPNIS, Adolfo Moye, denuncia que la carretera “partirá en dos el territorio indígena del TIPNIS, facilitará la invasión de cocaleros, fomentará la explotación irracional de petróleo y la tala indiscriminada, y por tanto consumará el “etnocidio” de las comunidades originarias”[1].

Las principales ONGs ambientalistas de Bolivia plantean posiciones muy similares. La Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA), denuncia que la explotación hidrocarburífera, la colonización y el loteamiento, están tomando la carretera por el Territorio Indígena del Parque Isiboro Secure (TIPNIS)[2]. El Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), denuncia la colonización cocalera intensificada en el gobierno de Evo Morales[3], al igual que la Fundación Tierra que alerta sobre posibles invasiones cocaleras[4].

Por otro lado, los posicionamientos a favor de la carretera se van haciendo cada vez más numerosos. En Cochabamba diferentes instituciones y movimientos sociales han hecho público un comunicado planteando un apoyo unánime “a  la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por ser un proyecto importante para el país, y sobre todo para el desarrollo de nuestro departamento así como para el departamento del Beni”[5]. El comunicado está firmado por actores sociales tan importante como la Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa (Fedemype), la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, la Federación Departamental de Regantes, la Central Obrera Departamental, la Asociación de Municipios (Amdeco), la Federación de Fabriles, Agrotar, las Seis Federaciones del Trópico y la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos. Asimismo, dos importantes actores políticos implicados, la prefectura de Cochabamba, en manos del MAS, y la del Beni, controlada por la oposición, también han manifestado el apoyo a la construcción de la carretera. Probablemente quien más contundente se ha mostrado a favor es la central sindical Central Obrera Boliviana (COB), que ha manifestado que la construcción de la carretera es una necesidad estratégica nacional[6].

En lo que respecta a los propios pueblos indígenas, el Consejo de Ayllus y Markas Qullanas Nación Qhapaq Uma Suyu, filial en La Paz del CONAMAQ, ha manifestado su apoyo rotundo a la construcción de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos, “que permitirá la vertebración caminera como única forma de salir de la pobreza económica e intelectual de los pueblos”, según señala un documento publicado recientemente. También los caciques de las comunidades del Consejo Indígena del Sur (Conisur), que agrupa a 12 de las 64 comunidades del TIPNIS, han aprobado a través de voto resolutivo la construcción de la carretera, siempre que sea aprobada a su vez una ley que prohíba los asentamientos en el TIPNIS.

A día de hoy, existen unas 350 resoluciones de organizaciones de campesinos indígenas interculturales, mujeres ‘Bartolina Sisa’, gremiales, etc., apoyando la construcción de la carretera y el llamamiento al dialogo con el gobierno, demostrando que el problema es mucho más complejo que los análisis simplistas a los que nos estamos acostumbrando en estos días, o la manipulación interesada y descarada de los medios de comunicación, que esta vez sí, apoyan sorprendentemente la defensa de los derechos indígenas.

Marcha indígena y ambientalista

La marcha en defensa del TIPNIS comenzó el 15 de agosto sin una plataforma de reivindicaciones clara, y solamente una semana y 100 km después se logró consolidar un pliego de 16 demandas entre las que solo una de ellas hacía referencia al tramo 2 de la carretera.

Un aspecto llamativo es que el punto 4 está referido al cambio climático, planteando una defensa del Fondo Verde y REDD, demandando que “el gobierno reconozca nuestro derecho a recibir directamente la retribución (pago) por compensación por la mitigación de gases de efecto invernadero que cumplen nuestros territorios (servicios ambientales)”. Esta posición de la dirigencia indígena de la CIDOB es no solo inasumible, sino también peligrosa, pues el Fondo Verde significa hipotecar nuestros bosques a favor de las transnacionales. Otro punto inasumible es la paralización de la explotación hidrocarburífera en Aguaragüe, Tarija, pozo gasífero de donde se extrae el 90% del gas que exporta Bolivia, con lo que las políticas de distribución de la renta impulsadas por el gobierno perderían su mayor fuente de ingresos. Hay que hacer una apuesta por cambiar el modelo económico saliendo del extractivismo, pero eso debe pasar por una transición siguiendo los dictados de la Constitución y no de intereses ajenos al pueblo boliviano. Mucho menos se debe dar esta transición pactando con los planteamientos del capitalismo verde, la nueva forma del Norte de construir consenso sobre el Sur.

El Presidente Evo Morales ha mandado varias delegaciones de ministros y viceministros a dialogar y negociar en el mismo lugar de la marcha. La última de ellas el 31 de agosto conformada por el Ministro de Presidencia Carlos Romero, el de Gobierno Sacha Llorenti, y la Ministra de Autonomías Claudia Peña. Cinco intentos de dialogo en dos semanas de marcha que sin embargo han sido rechazados por la dirigencia indígena, exigiendo la presencia de al menos diez ministros para comenzar el dialogo. En cualquier caso nos encontramos ante una marcha que protesta contra una decisión gubernamental sin que el gobierno mande policía y ejército a reprimir como se hacía en épocas recientes en Bolivia, sino a ministros y ministras de alto peso en el ejecutivo, comprometiéndose incluso el propio Presidente en acudir al lugar de la marcha para ratificar los acuerdos a los que se llegara en una hipotética negociación entre la dirigencia indígena y el ejecutivo. Debemos resaltar que todo lo anterior, tanto las reivindicaciones y marchas como el envío de ministros y los intentos de negociación, suponen desde nuestro punto de vista una profundización de la democracia, construyéndose también así otra forma de hacer política.

Conflicto de intereses

Todo lo anterior parece plantear un conflicto de intereses. Sin embargo, hace falta profundizar en el conflicto para ver donde colisionan los diferentes intereses, y que hay detrás de ellos.

Por un lado, está demostrada la reivindicación histórica de una carretera que una la amazonia beniana con el occidente del país vía Cochabamba. Ya antes de la fundación de la Republica, se tiene constancia de al menos cuatro expediciones entre 1765 y 1825 para encontrar una senda segura. La primera de ellas en 1765 recorre Punata, Cliza, Locotal, Nueva Villa Tunari, San Antonio, Todos Santos y Cesarzama, en Cochabamba, hasta llegar a Loreto y San Ignacio de Moxos, en el Beni. Como el propio Evo Morales ha demostrado documentalmente, en 1826 durante el gobierno del mariscal José Antonio de Sucre se emitió una ley, una de las primeras de la República de Bolivia que acababa de constituirse, para unir los dos departamentos vialmente[7].

Otro dato contundente es que la carretera facilitara el desarrollo regional de Cochabamba y el Beni. Hasta ahora, los pequeños comerciantes benianos que quieren llevar sus productos al occidente del país, deben recorrer 848 kilómetros, pues deben dar todo un rodeo por Santa Cruz, para poder llegar a Cochabamba. Con la carretera, la distancia entre San Ignacio de Moxos y Villa Tunari pasara a ser de 306 kilómetros. El trayecto, dadas las condiciones de una prácticamente inexistente red vial boliviana, se verá acortado en al menos 20 horas en condiciones normales, pues en época de lluvias muchas veces ni siquiera hay condiciones viales. Y lo mismo al revés, pues la población beniana tiene que soportar altos precios en los víveres de primera necesidad dado la dificultad de recibir los mismos, agravados precisamente en épocas de lluvias con escasez o altos precios.

Pero es que además toda la producción beniana, mercado agropecuario en su mayor parte, sale al resto de Bolivia vía Santa Cruz. Esto significa que son los dueños de los mataderos cruceños los que imponen los precios de la carne para todo el país. Beni es el primer productor de carne de Bolivia, pero sin embargo es el tercer departamento más pobre. La carretera significará romper el monopolio existente con Santa Cruz para varios productos de primera necesidad, beneficiando a toda la población boliviana. Por lo tanto, es en estos momentos la oligarquía cruceña la primera interesada desde un punto de vista económico en que la carretera no sea construida.

Y junta a ella, varias ONGs ambientalistas. Son ya varias las denuncias que se han hecho en torno a que muchas de estas ONG ambientalistas reciben financiamiento de USAID, la agencia estadounidense para el desarrollo No solo las denuncias ya presentadas contra FOBOMADE, sino también LIDEMA recibe financiación del programa PL-480 de USAID. Sería bueno en cualquier caso que todas las ONGs y plataformas implicadas en la defensa de los derechos indígenas aclaren si reciben algún tipo de subvención o financiación por parte de agencias del gobierno estadounidense.

Y si hablamos de este nuevo tipo de neocolonialismo imperialista, no podemos dejar de mencionar el papel que juegan también algunos dirigentes indígenas, que engañando a sus propias bases negocian con la embajada estadounidense, como el gobierno boliviano ha denunciado con el extracto de las llamadas de celular de varios de los dirigentes desde el mismo lugar de la marcha, y la propia embajada ha reconocido posteriormente. Según la embajada, porque mantiene permanente contacto con varios dirigentes y analistas para conocer la realidad social y política del país. Desde la coherencia de una izquierda en la que militamos, no podemos por menos que avergonzarnos de estas relaciones tan peligrosas para el movimiento social y los pueblos indígenas de Bolivia.

Igual de vergonzante que el presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Herland Vaca Díez, haya asegurado que los marchistas indígenas del TIPNIS están reconocidos como miembros del Comité. Los que en 2008 alentaban el saqueo y quema de instituciones, y el apaleamiento de nuestros hermanos y hermanas indígenas en Sucre, ahora se han reconvertido en firmes defensores de la Constitución y los derechos indígenas.

A todo lo anterior se le une el triste papel de algunos intelectuales, anteriormente cercanos al gobierno, que desde la comodidad de sus casas escriben en defensa del TIPNIS y los derechos indígenas. Aunque en otros análisis lo trataremos más extensamente, no queremos dejar pasar en este análisis el papel de la intelectualidad orgánica en Bolivia, claramente inexistente, dejando vía libre a que intelectuales sin una organización ni militancia orgánica detrás, hagan lecturas superficiales y alejadas de la realidad, las luchas y los propios debates concretos al interior de las organizaciones.

Consulta y coherencia como horizontes de solución

En vista de lo expuesto anteriormente, el gobierno debe mejorar en una política de comunicación, planteando los datos de manera transparente y documentada. Esto además va unido a un elemento central como es el de la consulta previa, que desactivaría además la en cierta medida la injerencia de ONGs y la embajada estadounidense.

La consulta previa, libre e informada, recogida en el Convenio 169 de la OIT así como en la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas y elevada a rango de ley en Bolivia puede ser un mecanismo útil para resolver un conflicto como este. Aunque inmediatamente nos encontramos con un problema debido a la poquísima experiencia práctica de la consulta en la resolución de conflictos de esta naturaleza, el del ámbito de aplicación de la misma. Si entendemos que no podemos consultar a toda la población boliviana, ni siquiera a la población de los departamentos de Cochabamba y Beni, o los más de 100 mil habitantes directamente beneficiados (o afectados, como se quiera definir) por la construcción, sí cuanto menos debiéramos convenir en que la consulta se debe hacer al conjunto de comunidades afectadas por la construcción de la carretera. Pero, ¿qué pasa si como plantea el gobernador interino de Cochabamba, José Ivancovic, 44 de las 64 poblaciones del TIPNIS están de acuerdo con la construcción de la carretera?

Uno de los problemas a solventar en este caso, es como se hace frente en clave de resolución de conflictos a una reivindicación que puede ser legitima, y a una marcha que no tenemos duda de que ha sido organizada por la CIDOB, sin intrusiones más allá de la propia injerencia colonial de la lógica de la cooperación mediante los “apoyos técnicos” y “asesorías”. Reivindicación legitima a la que sin embargo se han sumado un montón de agentes políticos cuya principal finalidad no es defender los derechos indígenas, sino tirar abajo el gobierno de Evo Morales, o en el mejor de los casos preparar su sustitución para el 2014. Desde el propio gobernador de Santa Cruz Rubén Costas o los cívicos, al Movimiento Sin Miedo o algunos sectores de la CIDOB que ya han anunciado una propuesta electoral alternativa al MAS y Evo Morales para el 2014, además de la propia embajada estadounidense y su política de injerencia en asuntos nacionales.

Otro de los problemas reales que desnuda el conflicto es el de la tierra. La carretera posibilitara la llegada del Estado a una parte del territorio boliviano donde antes no llegaba, con todo lo que esto supone. Esto quiere decir salud, educación, energía, etc., pero también una serie de controles que probablemente demuestren lo que es más que una intuición en Bolivia, la venta de tierras comunales a empresarios forestales, y también hay que decirlo, al narco.

Por último, queremos plantear la confrontación subyacente en la construcción de la carretera. Más allá del choque de dos visiones de desarrollo en Bolivia, hay claramente una necesidad de justicia social que rompa con las desigualdades históricas que aíslan a la población beniana del resto del país. No es un planteamiento de desarrollo del Beni, sino de justicia social para la población beniana y el resto del pueblo boliviano. Asimismo también debemos enmarcar las políticas públicas en Bolivia dentro de un marco de justicia para con la Madre Tierra y de respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Por todo ello probablemente sea necesario efectuar una consulta previa, libre e informada en el conjunto de comunidades por donde pasa la carretera, comprometiéndose todas las partes en conflicto con su resultado, sea el que sea. Pero más allá de la consulta, más allá de los derechos, que no siempre van alineados con la justicia, probablemente sea tan necesaria la construcción de la carretera, como que esta no pase por el TIPNIS.

Nuestro proceso de cambio requiere entonces, tanto de la acción del gobierno en la concreción de una demanda histórica de justicia social, como de la disputa del sentido y el camino hacia la transición de nuestros pueblos indígenas.


*Katu Arkonada es militante del proceso de cambio e investigador social diplomado en Derechos Económicos, Sociales y Culturales y Políticas Publicas

**Publicado originalmente en el semanario boliviano La Época


[1] http://www.fobomade.org.bo/art-1286

[2] http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/economia/20110802/lidema-otra-ruta-en-el-tipnis-incrementara-costos-pero-protegera-la_136158_277614.html

[3] http://www.fobomade.org.bo/art-909

[4] http://www.ftierra.org/ft/index.php?option=com_content&view=article&id=6848:conflicto-de-tipnis-comun-en-otros-territorios&catid=98:noticias&Itemid=175

[5] http://www.fmbolivia.com.bo/noticia60380-tipnis-11-organizaciones-e-instituciones-de-cochabamba-apoyan-construccion-de-carretera.html

[6] http://www.derechoshumanosbolivia.org/noticia.php?cod_noticia=NO20110811111358

[7] http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2011-08-21&idn=52675

CAOI reitera llamado al diálogo en Bolivia a partir del respeto a los derechos indígenas


La VIII Gran Marcha Indígena ha sido violentamente reprimida por la policía en la Amazonía boliviana, una respuesta que no se esperaba de un gobierno indígena. La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) lamenta profundamente estos hechos y reitera su llamado a la calma y la reflexión, en particular al Presidente Evo Morales, para emprender un diálogo a partir del respeto a los derechos de los pueblos indígenas.

Porque un gobierno que se identifica como indígena no puede reprimir a los pueblos indígenas y sus organizaciones que marchan por un reclamo justo. Que cuestionan la construcción de una carretera porque ésta destruye la naturaleza y viola los derechos constitucionales, las leyes y los tratados internacionales.

Una carretera que atravesaría el Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro Secure (TIPNIS) y que forma parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), cuya ejecución es estratégica para el imperialismo y para el expansionismo brasilero.

No es posible que el primer gobierno del Abya Yala que dio rango de ley nacional a la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, que incorporó estos derechos en su Constitución, que centró las esperanzas del movimiento indígena continental, use la represión al estilo de los gobiernos neoliberales de la región.

Es en nombre de esos derechos, de ese proceso de cambio, que el movimiento indígena boliviano ha brindado su apoyo al Presidente Evo Morales en los momentos más difíciles de su mandato. Como CAOI, apoyamos los procesos de cambio, no megaproyectos destructivos que afianzan el modelo extractivista, el colonialismo y la violación de derechos.

Insistimos en la necesidad de diálogo, no puede imponerse una consulta porque eso es exactamente lo contrario a este derecho. El Coordinador General de la CAOI Miguel Palacín Quispe y el Coordinador General de COICA Eswin Vásquez Campos se reunieron la semana pasada con el Ministro de la Presidencia Carlos Romero, quien se comprometió a iniciar el diálogo con las organizaciones indígenas bolivianas. El Canciller David Choquehuanca llegó el sábado a la zona, los indígenas lo retuvieron unas horas, pero él aun así insistió en mediar con los colonos. Nada justifica la represión.

CAOI siempre ha afirmado que la única garantía para la continuidad del proceso de cambio en Bolivia es profundizarlo, es respetar, cumplir, proteger los derechos humanos de todos los bolivianos y bolivianas, los derechos de los pueblos indígenas, su Constitución, sus leyes, los tratados internacionales. Dando participación a todos los sectores.

El diálogo en Bolivia es urgente. Y debe partir por el respeto a los pueblos indígenas y sus organizaciones, a sus derechos reconocidos, a la Constitución, las leyes, los tratados internacionales. Y a un proceso de cambio que corre serio peligro si empieza a ser minado desde adentro.

Lima, 26 de septiembre del 2011,



Coordinación General CAOI

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales


Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.



Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.
Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.

En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.

En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.

En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.

Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.

El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!

Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:

Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.

Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.

Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!

Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.

Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.

Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.

Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.

Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros países.

Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.

La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.

Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.

Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.



Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!

Nosotras y nosotros venceremos!!!

miércoles, 22 de junio de 2011

ONU prioriza derechos de las transnacionales por encima de los derechos humanos


Conacami 22/06/11.- La Organización de Naciones Unidas ha dado un duro golpe a la defensa de los derechos humanos, al apoyar, a través de la Comisión de Derechos Humanos, los "Principios Rectores" elaborados por el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, las Empresas Transnacionales y Otras Empresas, John Ruggie.

Así lo consideró el Consejo Directivo Nacional de la Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería, CONACAMI PERU, tras conocer que dichos principios rectores ignora la necesidad de contar con mecanismos vinculantes sobre las operaciones de empresas transnacionales, los cuales servirían para prevenir abusos.

Asimismo, se reafirmó que las medidas planteadas por el texto de Ruggie, no garantizan la protección y respeto de los derechos humanos, pues apela a fórmulas voluntarias que en la práctica no han funcionado.

El Consejo Directivo de CONACAMI recuerda que el Grupo de Trabajo Transnacionales (GT ETNs)/Tribunal de la Red Birregional Enlazando Alternativas, del cual es parte, ha señalado en reiteradas ocasiones que "estos mecanismos son utilizados por las empresas como cortina de humo para ocultar su actuación abusiva y desviar cualquier tentativa de adoptar mecanismos de control obligatorio".
Estas observaciones fueron presentadas oportunamente por el GT-ETNs/Tribunal a través de una declaración firmada por más de 30 organizaciones y movimientos sociales de América Latina y Europa, basándose en el trabajo de investigación y denuncia de las violaciones de derechos humanos en América Latina, por parte de empresas transnacionales europeas para la preparación de las tres sesiones del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), realizadas entre 2006 y 2010.

Las sesiones del TPP concluyeron que las violaciones de los derechos por parte de las empresas son de naturaleza sistemática, y no eventos aislados, los cuales se encuentran amparados por un sistema jurídico compuesto por tratados de libre comercio e inversiones y por arbitrajes internacionales, para la resolución de disputas inversionista - Estado, que generalmente benefician a las corporaciones transnacionales.

El GT-ETNs/Tribunal sostiene que esta arquitectura de impunidad, establecida con la complicidad de los Estados y las instituciones financieras internacionales, subordina los derechos de los pueblos a los “derechos” de las empresas y a la obtención de ganancias.

En ese sentido, el Consejo Directivo Nacional de CONACAMI apoya el pedido del GT-ETNs/Tribunal para que en adelante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, elabore y adopte una normativa legal vinculante para las operaciones de las empresas transnacionales. Asimismo se suma a la exigencia de priorizar las propuestas de las comunidades afectadas por la actuación de empresas transnacionales, garantizando su derecho a ser oídas.

Lima, 22 junio de 2011
Consejo Directivo Nacional
CONACAMI PERU
PD: Puede leer el texto de la declaración del GT en la siguiente dirección:

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